sábado, 30 de junio de 2012

Mucha miel


De aquí a Lima. Esa típica expresión que dice mi padre, pues ya la he vivido. Nueve horas de vuelo con dos personas delante de 200kilos y no exagero, que no sé como aguanta el asiento, y a mi derecha dos criaturas americanas felices con su mama feliz con cara de ofrecerme tarta de arándanos. Escala en Atlanta y seis horas con una peruana afincada en España que me decía que tenía unos ojos enormes y lindos y que dormía como un bebecito. Duermo si me dejas pensaba yo, con una sonrisa falsa en mi cara. Y entonces llegamos a Lima donde lo único que hicimos con Genis y Salva-en siguientes entradas os iré informando de los dos personajes- fue un paseo por Miraflores y ver el partido de España con peruanos y comprobamos los huevos de Sergio Ramos al tirar el penal y meterlo. Al dia siguiente estuvimos en Pisco y Paracas, con dos excursiones donde vimos delfines, leones marinos y cientos de miles de aves que no paran de cagar, y esa mierda es un negocio porque la venden carísima como fertilizante. La zona de Paracas es muy curiosa porque nunca llueve. Por la tarde agarramos un Bus hacia huacachina, que es un oasis en medio del desierto, pero al llegar de noche no apreciamos lo idílico y precioso del lugar hasta el dia siguiente cuando montados en unos buggies comenzamos a flipar de donde habíamos dormido. Habia dunas de gran altura donde hicimos sandboard y lo pasamos como peruanos, quiero decir como enanos. La noche no habíamos dormido, porque en Lima nos dijeron que en huacachina había mucha miel, y en dos noches hemos sabido el significado. Justo al lado del hostal, con una piscina de agua fría en exceso y una mesa de ping/pong que nadie era capaz de ganarme, había una discoteca. Y claro, allá fuimos. Lo mejor fue la llegada de nuestro amigo Anton, que se incorporaba más tarde al viaje. Sale de Huelva, avión Sevilla/Madrid, avión Madrid/lima, taxi a la estación de bus, bus a huacachina, entrada al hostal, entrada a la habitación donde solo quedaban restos de un botellón improvisado, deja la maleta se sirve una copa y se dirige a la discoteca donde intuía que estábamos y nos encuentra, a mi haciendo el Koala con una peruana con culo de peruana. Es un placer comprobar que sigue vigente el efecto Brad Pitt en los viajes, y nos está gustando el baile del Koala, que os podéis imaginar como es. Como la miel nos gusto hicimos cambio de planes, y en vez de partir hacia nazca decidimos hacer una noche más en el oasis porque se intuía festival y lo hubo. Así que sin dormir, a las 7 de la mañana nos hemos venido para Nazca y ver las famosas figuras que unos dicen que la hicieron los incas y otros unos extraterrestres. Nosotros con la borrachera lo que hemos visto es la potada de Salva en la avioneta. Las líneas son interesantes pero lo mejor del vuelo ha sido dos descensos de ingravidez que se ha marcado el piloto que hemos flipado. En un rato partimos hacia Arequipa, a los compis de viaje los tengo rotos tumbados, total, si los peruanos se tumban en nuestros parques porque no podemos hacer lo propio nosotros en los suyos. Y así estamos de preocupados por la prima de riesgo, pasándolo en grande e impresionados con huacahina, con la buena gente que son los peruanos, con su comida realmente buena…y con su miel. 

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