De aquí a Lima. Esa típica expresión que dice mi padre, pues
ya la he vivido. Nueve horas de vuelo con dos personas delante de 200kilos y no
exagero, que no sé como aguanta el asiento, y a mi derecha dos criaturas
americanas felices con su mama feliz con cara de ofrecerme tarta de arándanos.
Escala en Atlanta y seis horas con una peruana afincada en España que me decía que
tenía unos ojos enormes y lindos y que dormía como un bebecito. Duermo si me
dejas pensaba yo, con una sonrisa falsa en mi cara. Y entonces llegamos a Lima
donde lo único que hicimos con Genis y Salva-en siguientes entradas os iré
informando de los dos personajes- fue un paseo por Miraflores y ver el partido
de España con peruanos y comprobamos los huevos de Sergio Ramos al tirar el
penal y meterlo. Al dia siguiente estuvimos en Pisco y Paracas, con dos
excursiones donde vimos delfines, leones marinos y cientos de miles de aves que
no paran de cagar, y esa mierda es un negocio porque la venden carísima como
fertilizante. La zona de Paracas es muy curiosa porque nunca llueve. Por la
tarde agarramos un Bus hacia huacachina, que es un oasis en medio del desierto,
pero al llegar de noche no apreciamos lo idílico y precioso del lugar hasta el
dia siguiente cuando montados en unos buggies comenzamos a flipar de donde habíamos
dormido. Habia dunas de gran altura donde hicimos sandboard y lo pasamos como
peruanos, quiero decir como enanos. La noche no habíamos dormido, porque en
Lima nos dijeron que en huacachina había mucha miel, y en dos noches hemos
sabido el significado. Justo al lado del hostal, con una piscina de agua fría en
exceso y una mesa de ping/pong que nadie era capaz de ganarme, había una
discoteca. Y claro, allá fuimos. Lo mejor fue la llegada de nuestro amigo
Anton, que se incorporaba más tarde al viaje. Sale de Huelva, avión Sevilla/Madrid,
avión Madrid/lima, taxi a la estación de bus, bus a huacachina, entrada al
hostal, entrada a la habitación donde solo quedaban restos de un botellón improvisado,
deja la maleta se sirve una copa y se dirige a la discoteca donde intuía que estábamos
y nos encuentra, a mi haciendo el Koala con una peruana con culo de peruana. Es
un placer comprobar que sigue vigente el efecto Brad Pitt en los viajes, y nos está
gustando el baile del Koala, que os podéis imaginar como es. Como la miel nos
gusto hicimos cambio de planes, y en vez de partir hacia nazca decidimos hacer
una noche más en el oasis porque se intuía festival y lo hubo. Así que sin
dormir, a las 7 de la mañana nos hemos venido para Nazca y ver las famosas
figuras que unos dicen que la hicieron los incas y otros unos extraterrestres.
Nosotros con la borrachera lo que hemos visto es la potada de Salva en la
avioneta. Las líneas son interesantes pero lo mejor del vuelo ha sido dos
descensos de ingravidez que se ha marcado el piloto que hemos flipado. En un
rato partimos hacia Arequipa, a los compis de viaje los tengo rotos tumbados,
total, si los peruanos se tumban en nuestros parques porque no podemos hacer lo
propio nosotros en los suyos. Y así estamos de preocupados por la prima de
riesgo, pasándolo en grande e impresionados con huacahina, con la buena gente
que son los peruanos, con su comida realmente buena…y con su miel.
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